9 de julio de 2015

Tiempos muertos

Recientemente he tenido un par de conversaciones teóricas roleras (de esas que causan tanta polémica últimamente) que me ha hecho pensar en un par de cosas.

El otro día creamos estuvimos creando unos personajes para nuestra nueva y emocionante campaña de Traveller. Yo era un total ignorante del juego, pero no he podido jugar mucha ciencia ficción y me hacía ilusión.

La sesión fue divertida y nos gustó, pero previamente tuvimos que pasar por el trago de crear personajes. En Traveller, una parte de la creación de personajes implica tomar una serie de decisiones sobre las elecciones del personaje a través de su vida (al estilo de los lifepaths de Burning Wheel). Decidimos crear los personajes uno a uno, para no liarnos. Y eso provocó que  mientras un jugador se pasaba media hora con el director, los otros tres teníamos que esperar, observando con más o menos interés. Los temidos tiempos muertos.

Y es que los tiempos muertos es un problema que parece que no hemos sabido solucionar. Esos momentos en los que tu personaje no está presente y tú no puedes hacer nada más que hacer de mero espectador.

Desde el principio, una gran parte del diseño de juegos se ha orientado a evitar este problema. Desde los primeros equipos de aventureros o investigadores, la idea de separar al grupo siempre se ha considerado algo casi tabú. Para evitar que los jugadores se aburran, era mejor hacer un acto de suspensión de incredulidad y hacer como que siempre es mejor permanecer juntos.

Pero los juegos cambian y las ambientaciones se multiplican. Y llega el momento en que, simplemente, no tiene sentido que el grupo de personajes permanezca unido constantemente. Quizá haya demasiadas pistas y poco tiempo. O intereses enfrentados en determinado momento. O simplemente, aparecen las tramas personales, que afectan solo a un personaje.

Como jugador, he participado en bastantes campañas en las que era habitual que los personajes se separaran y tuvieran escenas separadas o incluso individuales. Y tengo que admitir que, en general, los resultados fueron negativos. Muchas veces veía a mis compañeros de mesa aburrirse, mirar el móvil. Quizá lo peor fue cuando fui testigo de una sesión en la que la mitad de los jugadores SE LEVANTARON DE LA MESA para ver a unos compañeros que estaban jugando a un juego de miniaturas, mientras otro tenía una escena de desarrollo personal. Tengo que admitir que esta visión me horrorizó bastante y, más allá de la falta de respeto, me propusé no permitir que eso me pasara a mi como DJ.

Un poco después, participé como jugador en una pequeña campaña de Apocalypse World, donde se dio la situación de que mi personaje se vio apartado del grupo al poco de empezar el juego. Y así siguió durante varias sesiones. Yo por un lado, otro jugador por otro y el resto del grupo por un tercer lado. Y curiosamente NUNCA me aburrí en estas partidas. Todo lo que pasaba era emocionante y todo, en mayor o menor medida, me afectaba, por lo que me apetecía saber lo que les pasaba a mis colegas.

Años más tarde dirigí una campaña de Canción de Hielo y Fuego (ver entradas anteriores) en la que el grupo estuvo dividido durante casi toda la segunda mitad de la campaña. No salió perfecto, pero en general fue bien recibida.

Lo que quiero decir con esto es que no hay que tener miedo de separar al grupo. Aquí tenéis cuatro consejos que resumen lo que he ido aprendido a lo largo de mi experiencia rolera, a base de palos, experimientos y la maestría de otros directores:
  • Haz las escenas breves. Por muy interesante que esté resultando una escena, todos queremos jugar al rol y si paso demasiado tiempo sin intervenir es imposible que no me aburra. Por eso, las escenas en general, pero especialmente las escenas con personajes divididos deben ser breves. De hecho, los juegos con sistemas de combate extensos no se llevan bien con la separación de personajes, así que si tu juego es así, intenta reducir el combate y otros sistemas largos a la mínima expresión. En general, las escenas de 10 minutos funcionan a la perfección.

  • Sé justo. En ocasiones te tocará jugar junto a un compañero de esos con aires de grandeza que les encanta interpretar y hablar de lo guay que es su personaje. Bueno, no puedes cambiar a tus amigos, pero sí puedes intentar ser justo con todos. No permitas que un jugador eclipse a los demás porque sea más extrovertido o menos tímido. Todos tienen derecho a su momento de gloria sin importar su forma de ser o de jugar.

  • No desarrolles subtramas ajenas al grupo. Siempre que puedas, intenta que las subtramas personales no se alejen del grupo. Involucra a otro PJ de alguna manera, o haz que las consecuencias puedan afectar a todo el grupo. Haz que todos quieran saber qué está pasando en ese momento.

  • Hazlo emocionante. En las escenas comúnes puedes permitirte el lujo de tener momentos tranquilos y ciertos parones, pero no en las escenas individuales. Éstas tienen que estar siempre llenas de sucesos, de decisiones difíciles y de sorpresas. De esta forma, conseguirás que la gente preste atención para no perderse lo bueno.

Y eso es todo. ¡Jugad y divertíos!

27 de abril de 2015

Juego de Tronos: Rompiendo el canon


Habíamos dejado a nuestros dos grupos de héroes y antihéroes huyendo espantados por los bosques del Valle de los Héroes: Varamyr y Lenn huyendo de un Otro y Aelies y Talorc encabezando a media docena de hombres huyendo de los salvajes de Bor. Y la fortuna quiso que Aelies y Lenn se encontraran. Sin mediar palabra, Aelies cargó espada en ristre contra el traidor. El combate se prolongó hasta que los demás miembros del grupo se encontraron y los dos gigantes inclinaron la balanza a favor del grupo de Varamyr. Sin apenas heridos, los dos grupos admitieron aliarse bajo la amenaza de la Muerte Blanca. En los túmulos que había visitado habían encontrado pistas sobre la distancia a la que se encontraba la tumba perdida, la del Rey Astado. Tras algunos cálculos cartográficos precisos se dirigieron a una zona concreta y procedieron a excavar bajo un arciano muy extraño. Horas después, encontraron la tumba subterránea del Rey Astado, donde descansaba el Cuerno de Joranum, junto al esqueleto del rey y docenas de sus seguidores. Y entonces los cadáveres se levantaron de sus tumbas y cundió el caos.

En la huida, Varamyr y Lenn huyeron primero, con el cuerno en su poder, y más tarde Talorc y Aelies, acosados por los espectros. Totalmente desmoralizados, los Guardias de la Noche decidieron emprender la retirado y volver al Castillo Negro, dando su misión por fracasada.

Por su lado, Varamyr y Lenn volvieron al campamento salvaje y antes de que Bor pudiera partirles en dos, el cambiapieles hizo que uno de los gigantes soplara el cuerno. El estruendo más grande que jamás habían oído retumbó por todo el valle, y todos los valles se rindieron ante el poder de Varamyr, que se autodenominó nuevo Rey-Más-Allá-Del-Muro.

En su viaje de vuelta, Aelis, Talorc y los otros ocho guardias supervivientes pasaron hambre y penurias, pero alcanzaron el Castillo Negro, donde Bowen Marsh se interesó por ellos, ansiosos por noticias de la gran Exploración.

Lenn, ya miembro de renombre entre los hombres libres, tuvo un encontronazo en una patrulla con el desaparecido Dossomo, su anterior compañero de fatigas, largo tiempo desaparecido. Dossomo le echó en cara su traición y Lenn le invitó infructuosamente a unirse a los salvajes. Al final, para permitirle seguir con vida, tuvo que matar a los dos compañeros salvajes que le acompañaban. Dossomo ni siquiera se lo agradeció.

Poco tiempo después, el guardia de la noche bravoosi alcanzó el Castillo Negro, con la advertencia de que Varamyr se acercaba con el Cuerno de Joramun. El maestre Aemon, al oir la noticia adviritó de la necesidad de que el Cuerno no alcanzara el Muro, pues terribles consecuencias podría acarrear. Tras insistir a Marsh, Aelis consiguió a 100 hermanos con los que adelantarse a los salvajes y marchó de nuevo a la batalla.

Esta vez la cosa fue distinta. Los salvajes eran menos, y aunque los gigantes parecían invencibles, la derrota de Bor hizo añicos la integridad de los salvajes y fueron derrotados. Pero, oh, ni Varamyr ni Lenn se encontraban entre los derrotados: unas horas antes, Varamyr le había propuesto a Lenn que formara un pequeño grupo que esquivara a los cuervos, les rodeara y alcanzara el Muro. Él haría lo mismo por el otro lado. Y no solo eso, sino que le ofreció tomar el Cuerno de Joramun para que lo hiciera sonar él mismo.

Tras la batalla, Aelies intentó descubrir la ubicación de Varamyr y Lenn, pero sólo Bor, herido y magullado, le ofreció la información a cambio de un duelo a muerte. Aelies aceptó y le decapitó, pero pagó un precio caro, pues resultó tan gravemente herido que tuvo volver al Castillo Negro. La responsabilidad quedó en manos de Talorc, que decidió seguir el rastro de Lenn hasta el sur. Horas más tarde, le alcanzó. Los que antes habían sido hermanos se enzarzaron en una lucha espada contra espada que acabó con Lenn herido y desarmado. Pero para pesar de Talorc, Lenn no tenía el cuerno. Se lo había dejado a Varamyr, que en esos instantes estaría llegando al Muro. Desmoralizado, Talorc dejó vivir a Lenn y se marchó.

Los tres hombres, que antes habían sido hermanos y ahora estaban separados, pudieron oir sonar el Cuerno de Joramun por segunda vez, mucho más fuerte que la ocasión anterior. Y también pudieron ver como una parte del Muro se agrietaba y resquebrajaba de forma inimaginable. Y entre el humo del derrumbe y la nieve pudieron distinguir como una gran figura parecía alzarse DONDE ANTES HABÍA ESTADO ESA PARTE DEL MURO...



CONCLUSIONES

Lo admito. El momento en el que Aelies cargó para matar a Lenn sin mediar palabra me asusté, pensando que había permitido que esta enemistad llegara demasiado lejos. Normalmente habría detenido el juego para intentar definir los límites en los que cada jugador estaba cómodo en este aspecto. Pero no lo hice. Creo que mis jugadores estaban divirtiéndose mucho (todos) y que no iba a haber malos rollos. Y decidí continuar hasta el final. Y, gracias a mis geniales jugadores, así fue. y se convirtió en una de las mejores campañas que he dirigido.

Quizá la parte más negativa era que dividir a los jugadores en dos partes incrementó los momentos de inactividad y hubo momentos en lo que noté algún jugador se aburría. Para otro caso debería haber estructurado el protagonismo de forma mucho más equitativa.

En general, no hay mucho más que añadir. La aparición del Otro iba a tener una importancia mucho mayor, pero las acciones de los PJs le redujeron a una amenaza ominosa, que también le pega, la verdad. Los salvajes cundieron mucho y los gigantes, aunque no he hablado mucho sobre ellos, también tuvieron grandes momentos.

Creo que CdHyF es un juego de rol realmente potente, sobre todo por la ambientación de la que bebe. Es tan inspiradora que resulta dificil no emocionarse con las aventuras. Por otro lado, las mecánicas me han dejado un sabor algo agridulce. El sistema en general es correcto, e incluso las reglas de batalla me parecen muy conseguidas, pero el sistema de combate adolece de varios problemas, como la ventaja de las armaduras pesadas, el efecto "Daño 0" y algunas Ventajas excesivas. Eso y que para ser una saga en la que muere todo el mundo conseguir que un PJ muera es una tarea casi imposible.

Un pequeño truco que decidí añadir es dejar en manos de uno de los jugadores el destino de la campaña. Le dije al jugador de Lenn que Varamyr le ofrecía llevar el Cuerno. Pero que tomara la decisión en secreto, apuntándola en un papel para que ni los demás jugadores ni yo la viésemos. De esta forma, los jugadores no se vieron estorbados por el metajuego a la hora de decidir a quién perseguir y cuando Lenn fue capturado por Talorc todos nos llevamos la sorpresa. Fue una experiencia muy satisfactoria.

Como al final de la campaña no tenía intención de volver a retomarlo (principalmente por el sistema que no me hacía sentir cómodo), decidí que, si los salvajes conseguían su objetivo, terminaría la campaña con una pequeña gamberrada, pero con un estilo muy R.R.Martin.

Como he dicho, ha sido una campaña estupenda, que yo he disfrutado dirigiendo y mis jugadores jugando y sufriendo, así que ¿qué más podemos pedirle a un juego?

20 de abril de 2015

Juego de Tronos: Saliendo del canon


Aunque Aelies no tenía dudas del camino a seguir, Dossomo y Talorc insistieron en buscar a Lenn, así que el Targaryen les concedió dos días.

Lo que en realidad había sucedido era lo siguiente: Lenn, unas horas después de quedarse a solas, recibió la visita de tres lobos salvajes. Aunque consiguió repelerlos durante unos instantes, descubrió que no estaban solos: dos docenas de salvajes les acompañaban, dirigidos por un tal Varamyr Sietepieles. Ante tal situación, se dejó atrapar y comenzó el viaje hacia el Valle de los Héroes, río abajo.

Mientras tanto, el Viejo Oso no se tomó a broma el peligro del Cuerno de Joramun, que decía la leyenda que podía despertar a los gigantes y derribar el Muro. El Lord Comandante ordenó a Aelies que organizara una expedición de una veintena de hombres en busca de ese Valle de los Héroes y recuperara ese Cuerno, si es que existía. Durante el camino al Valle, con un par de días de retraso por detrás del grupo de Varamyr, Talorc se encontró con los Guardias. Al parecer, Dossomo se había negado a abandonar la búsqueda de Lenn, se separó para seguir el rastro y desapareció. No les quedó más remedio que seguir río abajo hasta el valle.

Durante el camino, Lenn hizo amistad con Varamyr y para cuando se internaron en el remoto valle, Varamyr ya le había propuesto cambiar la capa un par de veces. Sin embargo, el líder de los savajes de allí, un thenn brutal y sanguinario llamado Bor El Astillado no opinaba lo mismo. Enarbolando su enorme rompecabezas estuvo a punto de destrozar a Lenn, pero el astuto estafador utilizó toda su labia y salvó la vida al cambiarse de bando. Traicionaría a los suyos, pero seguiría con vida, como llevaba haciendo toda su vida. Una vez convertido en un hombre libre, descubrió los planes de los salvajes en el valle: sabían que el Cuerno de Joramun se encontraba enterrado en este valle, conocido por los múltiples túmulos que albergaba. La gente de Bor había encontrado uno de los túmulos, se habían asentado allí y habián comenzado a excavar dentro y en los alrededores.

Mientras tanto, la Guardia de la Noche había llegado al valle y había encontrado un pequeño túmulo en cuyo interior se encontraba un mapa de la región. También hablaba de la existencia de cinco grandes túmulos, en uno de los cuales se encontraba el Cuerno. Pero el mapa sólo señalaba cuatro. Algo fallaba. Antes de seguir investigando esto, exploraron los alrededores y encontraron el campamento salvaje, y a Lenn con él. Lord Aelies, enfurecido, ordenó a sus hombres prepararse para la batalla. Era la hora de la guerra.

Unas horas antes de la batalla, Varamyr visitó a Lenn durante su habitual jornada de cavar y cavar. Se alejaron de la población, acompañados de los animales de Varamyr. Allí, el cambiapieles le ofreció participar en la búsqueda del Cuerno por su cuenta, con la ayuda de dos aliados suyos: dos gigantes. Obviamente, Lenn aceptó y marcharon al oeste, en busca de otro de los túmulos.


Mientras tanto, la Batalla del Valle de los Héroes había comenzado. En inferioridad numérica, los 20 guardias de la noche tenían pocas esperanzas contra el medio centenar de salvajes, pero esperaban pillarles desprevenidos. Lamentablemente, no tuvieron suerte. Tras un comienzo esperanzador, el salvaje liderazgo de Bor y altas dosis de desorganización entre los Guardias llevaron a la brutal derrota de los cuervos. Talorc, con menos de la mitad de sus hombres con vida, no tuvieron más remedio que huir. Aelies se encontraba entre los guardias derrotados. Fue capturado y torturado por Bor durante días hasta que Talorc logró rescatarlo tras reorganizar un poco a sus hombres.

Al otro lado del valle, Varamyr, sus animales, dos gigantes y Lenn habían llegado a uno de los grandes túmulos. Los gigantes les abrieron paso al interior y Varamyr y Lenn exploraron la tumba. Mientras el cambiapieles intentaba leer las escrituras de la paredes, el cambiacapas se coló por una rendija a una caverna subterránea. Allí, al fondo, una figura sombría reposaba en un trono de hielo. Cuando Lenn se acercó a él, sus ojos azules se abrieron y desapareció de entre las sombras. El pánico se adueñó del joven y emprendió la huida. Lamentablmente el Otro era más rápido y le clavo su espada entre las costillas, dejándole malherido. En ese momento, un milagro tuvo lugar: la caverna se derrumbó detrás de Lenn, mientras huía, sepultando a su perseguidor antes de que pudiera rematarle. Sabiamente, todos decidieron huir de la zona, a sabiendas de que había despertado un terrible mal.


COMENTARIOS

A veces, una campaña surge de la idea más pequeña. Y así fue con esta. Una de las frases que más me inspiraron de CdHyF es una de Ygritte, en la que narra como tuvieron que recorrer valles, excavando tumbas en busca del Cuerno de Joramun y despertando horrores hace tiempo olvidados. Básicamente, en eso consistía el núcleo de mi campaña: una especie de hexcrawl en forma de valle donde los jugadores tuvieran libertad casi total para hacer lo que quisieran: explorar túmulos, esconderse, luchar con salvajes (y otros seres). E incluso había un pequeño enigma mazmorrero sobre la ubicación de la última tumba.

Para mí era importante dotarle de tantos elementos de las novelas como fuera posible, pero sabía que llegaría el momento de que los PJs tenían que andar por libre, y la leyenda del Cuerno de Joramun se convirtió en la excusa perfecta. También quería meter a un salvaje reconocible y dado el papel menor que tienen Varamyr en los libros pensé que no pasaría nada por cambiar de lugar a este exótico personaje.

Una de las cosas importantes de esta etapa es que tuvo lugar nuestra primera batalla. Fue a pequeña escala pero fue bastante divertida y, al contrario que las escaramuzas, las batallas tienen reglas francamente chulas y coherentes. Lástima que los jugadores tuvieran tan mala suerte.

Por último, puede que algunos lectores ya se hayan escandalizado con el hecho de que los PJs se había separado en dos bandos opuestos... pero ya hablaremos de eso el próximo día.

14 de abril de 2015

Juego de Tronos: Siguiendo el canon

Este fin de semana he terminado de dirigir una campaña de casi medio año al juego de rol de Canción de Hielo y Fuego, llamada Escudo de Huesos. Ha sido una campaña muy divertida, donde mis jugadores y yo hemos ido descubriendo una pequeña historia alternativa, paralela a la contada en las novelas.

La campaña tenía ciertas particularidades que la hacían algo atípica a lo que se acostumbra en CdHyF. En primer lugar, opté por jugar con miembros de la Guardia de la Noche y no con una casa nobiliaria menor. La razón principal es que me atraía mucho más jugar con los desgraciados cuervos que con nobles y sirvientes. Otra razón es que me encanta romper mundos, y pensé que era más probable que unos Guardias de la Noche pudieran alterar Poniente para siempre que una pequeña casa. Luego veremos si lo consigueron. La última razón es que mis jugadores preferían esta idea.

Y así comenzamos nuestra campaña, donde un veterano Guardia acompañaba a un noble menor caido en desgracia y un plebeyo estafador comenzaron su viaje hacia el Muro, para vestir el negro. Concretamente, los PJs eran:

-Aelies Targaryen, un veterano oficial de la Guardia de la Noche, vistió el negro durante al Rebelión de Robert y lleva en la Guardia desde entonces. Es un soldado orgulloso, recto y algo impulsivo, que no admite los grises.

-Talorc Hunter, un noble menor caido en desgracia que se vio obligado a vestir el negro para evitar la vergüenza a su familia. Es un hombre de campo y un gran cazador, más cómodo en los que en la corte, incapaz de competir en el juego de tronos.

-Lenn, un sencillo plebeyo estafador, obsesionado con sobrevivir, que utiliza su labia y su astucia para todo. Es descarado y desprecia a los nobles, pero siempre antepone su supervivencia a todo lo demás.

Los personajes se encontraron con algunos imprevistos en forma de bandidos por el camino, pero pronto alcanzaron el Castillo Negro. Más interesante resultó conocer a sus compañeros PNJs que les acompañarían durante el resto de la campaña: Dossomo Atherys el espadachín braavosi, Sir Connington el noble pomposo, Vic el despreciable violador y Cervecero el rudo bandido.

 Tuvieron tiempo para acostumbrarse a su nueva vida antes de que el Viejo Oso, el Lord Comandante Jeor Mormont organizase lo que sería conocido como la Gran Exploración: la partida de un tercio de los hombres de la Guardia más allá del Muro, para investigar los movimientos de los salvajes y las desapariciones de los exploradores.

El camino hasta el Puño de los Primeros Hombres trancurrió sin demasiadas novedades: todas los poblados salvajes estaban abandonados y a los PJs se le encomendó la tarea de perseguir a unos salvajes fugados hasta unas cuevas. Allí se vieron obligados a acabar con la vida de algunos mujeres y niños, lo que supuso el principio del cisma que surgiría entre Lenn y Aelies y Talorc. Lenn consideraba a los salvajes personajes, mientras que los demás sólo creían que la única forma de tratar con ellos era con la espada. Posteriormente, los PJs tuvieron que ocultar la presencia de una salvaje capturada durante su parada en el Torreón de Craster, pero no tuvieron problemas en ello.

En el Puño de los Primeros Hombres y tras unirse a los hermanos procedentes de Guardia Sombría, al mando de Quorin Mediamano. El Lord Comandante ordenó al propio Aelies que dirigiera un pequeño grupo de exploración que recorriera el curso del Agualechosa, en busca de pistas sobre el ejército de Mance Ryder.

Tras derrotar a algunos salvajes, decidieron subir río arriba y escalar los Colmillos Helados. Lenn, que estaba herido, fue incapaz de seguir el ritmo y Aelies le ordenó esperar abajo, junto con el equipo que ellos no podían cargar. Durante el ascenso, los PJs encontraron a uno de sus hermanos, gravemente herido. Al parecer, un grupo de salvajes se dirigía a un valle del sur en busca de una reliquia conocida como el Cuerno de Joramun. Era de vital importancia que le llevaran ante Mormont para informarle.

Y así hicieron, pero al llegar a la base de la montaña se encontraron con algo que no esperaban: Lenn y su equipo habían desaparecido.


COMENTARIOS

Esta primera etapa de la campaña fue bastante clásica. A excepción de Aelies (que por exigencias del guión tenía que ser un guardia veterano) los otros PJs eran novatos, para que los jugadores aprendieran los fundamentos del juego conforme sus personajes aprendían las normas de la Guardia de la Noche. Aunque la decisión de unir a los PJs a la Gran Eeloración puede parecer aburrida y algo lineal, tenía claro que quería enganchar a los jugadores con algo que les fuera familiar y conocido. Y lo más conocido de la Guardia de la Noche es su viaje hasta el desastre del Puño de los Primeros Hombres. Durante el viaje, para no hacerlo aburrido lo salpiqué de alguna subtrama personal y de varias formas de escapar del grupo principal, que decidieron no tomar.
Me gustó mucho que los jugadores fortalecieron sus personalidades y comenzaron lo que más tarde definirían el estilo de juego.
Mi última decisión, la desaparición de Lenn, fue algo arriesgado por mi parte, pero decidí confiar en que funcionaría. Pero ya hablaremos de ello más adelante.

Continuará...

9 de octubre de 2014

Fantasmas Asesinos, una pequeña reseña

Este verano no he jugado demasiado al rol (como viene siendo habitual en verano), pero durante mis vacaciones he podido disfrutar de una pequeña maravilla que es Fantasmas Asesinos, un juego de Vincent Baker publicado recientemente en español por conBarba (junto con el juego de piratas Envenenado).

Se trata de un juego de rol para dos jugadores, en el que uno de ellos toma el papel de director y el otro el de un joven explorador urbano que ha decidido visitar una fábrica abandonada.

El formato físico del juego consiste en dos pequeños libretos, cada uno de ellos dirigidos a uno de los jugadores. Carecen de ilustraciones pero son muy cómodos, elegantes y su pequeño tamaño les convierte en el candidato ideal para llevarlo a todas partes contigo.

El sistema de juego se basa en una baraja de cartas.  El explorador debe ir sacando y deshechando cartas conforme progrese la historia y según quiera arriesgar o no.

La dinámica del juego, que es lo mejor de todo, se basa en los clásicos librojuegos de aventuras pero suelen realizar descripciones más abstractas y conceptuales, de forma que tienen que ser los jugadores los que definan los detalles. Básicamente, el juego te ofrece la estructura, pero deja todo el color y la narración en manos de los jugadores.

Por supuesto, el juego está totalmente orientado a una situación concreta: el encuentro entre un explorador urbano y un fantasma. Es una situación muy definida y puede que la rejugabilidad del producto se resienta por ello, pero dada la enorme cantidad de películas de fantasmas creo que podemos darle el beneficio de la duda.

Una vez descrito el producto, voy a centrarme en lo que realmente quería contar: la experiencia de juego. En mi caso, jugué con mi novia dos sesiones, una en la que hice de Jugador y la otra como Maestro de Ceremonias. La primera duró una hora de juego y la segunda poco más de media.

Debo decir que fue una experiencia muy satisfactoria. Ambas sesiones fueron emocionantes, lúgubres y escalofriantes. De hecho, en la primera de ellas llegué a pasar miedo en algunos momentos. Desconozco si el mérito de esto está en el juego o en nosotros como jugadores, pero en un juego de terror mi objetivo final es pasar miedo. Y en esta ocasión lo conseguí.

Ah, se me olvidaba señalar que jugamos las dos sesiones por la tarde.

Bajo una sombrilla.
En mitad de la playa.

Fue genial.

7 de octubre de 2014

Mes OSR: Un epílogo (y un anticipo)

Bueno, pues el mes OSR terminó hace ya una semana, pero no quería dejar pasar la oportunidad de escribir una pequeña entrada a modo de conclusión sobre el movimiento OSR.

Tengo que admitir que me siento un poco "excepción" porque no ha sido hasta hace poco que he descubierto realmente lo que significaba jugar al espíritu original de D&D. Y quizá lo peor es que ni siquiera he podido descubrirlo como jugador sino como director. (A modo de consolación diré que estoy disfrutando como jugador de una campaña de Las Máscaras de Nyarlathotep, que creo que puede dar una sensación similar). Sin embargo, dirigir D&D también es una experiencia sensacional, una forma de volver a los orígenes del rol. Me resultaría muy extraño escuchar que un director se siente incómodo dirigiendo OD&D. Se nota que es la fuente de todo, y casi todas sus reglas se sienten familiares a poco que hayas jugado antes.

Sin embargo, tras mucho meditarlo, no creo que esto pueda funcionar como juego de amplio espectro. Es decir, en mi opinión, OD&D no funciona como juego de temática bélica o de tramas cortesanas. Bueno, me corrijo. Puede funcionar, pero creo que otros juegos pueden darme una mejor experiencia en estos ámbitos.

Y además, como he dicho muchas veces: OD&D no es para todo el mundo. Es un juego relativamente específico que te da una experiencia de juego bastante concreta, y muchos jugadores se han acostumbrado a otros estilos más cómodos. Y tampoco tiene nada de malo.



Pero la comodidad de dirigir algo tan sólido como los juegos de la OSR siempre me han hecho pensar que sería mucho más divertido jugar a una escala mayor. Quizá esa es la razón por la que me apasionan tanto los hexcrawls. Son una especie de gran telón en la que los jugadores pueden decidir qué hacer en cada momento, sin sentirse atados a jugar un "dungeon" en concreto. Creo que lo ideal seria encontrar un hexcrawl tan detallado que recorrerlo fuera una aventura en sí mismo, pero que a su vez sirviera de marco para toda una serie de dungeons, ubicados dentro de lo que la ambientación considere oportuno y siempre disponibles para los PJs.

He visto un montón de suplementos que se acercan mucho a esto que busco, pero nunca he encontrado exactamente eso. Así que, a principios de este año, me pregunté lo que todo rolero haría: ¿por qué no hacerlo yo mismo?

Y esto fue la semilla de "... y lo llamaremos Arkham", mi hexcrawl personal, ambientado en las tierras de Lovecraft durante la época colonial; inspirado profundamente en la OSR pero con mi toque personal. 

Ya llevo una gran parte del juego escrito y depurado, pero no estoy, ni de lejos, cerca de terminarlo. Es un proceso arduo y lento, porque no tengo tanto tiempo como querría, pero creo que es un proyecto con potencial, y espero que algún día pueda ver la luz... de alguna forma.


30 de septiembre de 2014

The Tower of the.. ¡¿OTRA VEZ?! (Parte II)

En la sesión anterior, habíamos dejado a la elfa y al guerrero atrapados en un taller, mientras el enano y el especialista seguían explorando el sótano de la torre, en busca de alguna forma de liberar a sus compañeros. Y dinero, claro.

Tras el desafortunado incidente con el espejo, el malogrado enano se acercó al cadáver diseccionado y, para evitar futuros disgusto, le aplastó la cabeza con su martillo de guerra. A continuación, el especialista abrió la puerta de lo que parecía una cárcel, llena de celdas donde unos cadáveres empezaron a levantarse y a gritar "LIBERADNOS, LIBERADNOS". Antes de pudieran alcanzarles, los aventureros cerraron la puerta, encerrando a los muertos vivientes que habían empezado a salir de las celdas.

Sin nada más que ver en esta planta, tomaron el elevador mágico y subieron a la tercera planta, a una sala diáfana con una gran mesa sobre la que reposaba un libro titulado "Sobrevivir al Éter Interorbular". Desconcertados, siguieron explorando, primero examinando una biblioteca llena de libros al borde de la descomposición y luego en una sala pequeña en la que empezó a aparecerse una forma fantasmal. Escarmentados por la experiencia anterior, cerraron la puerta a toda prisa. Una sala quedaba inexplorada en esta planta, pero sus puertas selladas asustaron a los PJs, que sospechando que la puerta podía dar al vacío espacial o un destino peor, decidieron volver al ascensor y subir a la última planta.

En el último piso se encontraron con una gran sala dominada por un gran domo de metal, así como una pequeña fuente en el suelo y varias grandes cajas de madera. El domo tenía un gran cilindro de metal que sobresalía y ascendía hacia el techo. Además, una caja de controles contenía cuatro palancas numeradas del I al IV, y un botón. Sin demasiada dilación, el enano decidió bajar las palancas II y III a la vez, lo que provocó que el cilindro comenzará a ascender hacia el techo hasta que chocó con él y fueron destrozados, provocando una lluvia de trozos metálicos que cayeron sobre los aventureros, destrozándoles por completo.

En ese momento, la elfa y el guerrero, encerrados en el laboratorio tras una pesada reja que bloqueaba la puerta, oyeron un terrible estruendo que les hizo pensar que su supervivencia sólo dependería de ellos mismos. La elfa había probado otra de las pociones que había en la sala, pero sólo había conseguido obtener una incontiencia urinaria grave. Afortunadamente, uno de los hechizos del libro de conjuros de la elfa era "Agrandar", que era posible invertir. Con una reserva limitada de antorchas y provisiones, los aventureros emprendieron una ardua tarea con paciencia. El primer día, la elfa encogió la verja, pero no fue suficiente y seguía siendo demasiado pesada para ellos. Decidieron esperar a oscuras hasta el día siguiente, en el que "agrandó" la verja, de forma que quebró la piedra que rodeaba las barras de hierro. Pero tampocó bastó. El tercer día y al límite de la locura, la elfa volvió a encoger las rejas, esperando que habiendo cedido parte del techo y suelo, el guerrero pudiera forzar las barras. Y lo lograron.

Ansiosos por salir de allí, los aventureros exploraron brevemente la torre, ascendiendo hasta el origen del estruendo que habían oído días antes. En el último piso se encontraron el desastre en el que habían muerto sus compañeros, enano y especialista. Tristes y desanimados, volvieron abajo, al primer sótano, justo enfrente de lo que había sido su celda, donde el especialista había dejado doce cofres. Había abierto once de ellos, todos llenos de monedas de cobre. El que quedaba lo había dejado sin abrir, pues parecía contener una trampa venenosa. Lamentablemente ya nunca sabría qué contenía. Los dos aventureros supervivientes se llevaron dicho cofre y otros cinco más, y partieron de vuelta al pueblo de donde vinieron.

Una vez en el pueblo, pudieron descansar, pero sus desdichas no habían acabado. Para empezar, todas las monedas de cobre de los cofres eran falsas, meras piedras talladas pintadas. Y por otro lado, las pociones que habían bebido les había ocasionado diversos problemas de salud: la elfa continuaba con su incontinencia urinaria y el guerrero había descubierto que padecía de una inesperada impotencia sexual.
Decidieron que su única esperanza eran los tesoros que podía contener el cofre cerrado, pero no encontraron a nadie en el pueblo que se lo abriese, así que se encaminaron a la capital de la nación.

Tras una semana de viaje, donde se encontraron con varios mercaderes amigables, llegaron a la gran urbe. Allí empezaron a preguntar por cerrajeros hábiles, con la mala suerte de que se enemistaron con un importante miembro del gremio, que les juró que jamás encontrarían a un honrado cerrajero que les hiciera ningún trabajo, por sencillo que fuera. Los dos aventureros se replantearon dos opciones: buscar a un ladrón que les abriera el cofre o abrirlo por la fuerza. Decidieron llevar a cabo este último plan, así que se encaminaron a un descampado a las afueras, y, enarbolando el martillo del enano, el guerrero destrozó el cofre. Desgraciadamente, en su interior no había nada más que un ídolo de aspecto demoniaco dentro de una jarra de cristal, que se rompió con el impacto. Con la jarra rota, el ídolo empezó a crecer hasta convertirse en un gran demonio sanguinario. Guerrero y elfa plantaron gran batalla al terrible ser, hasta el punto de que casi acaban con su vida. Pero el demonio era un adversario demasiado peligroso y terminó derrotándoles y devorándoles para, poco despues, convertirse de nuevo en una inerte estatuilla de arcilla dentro de una jarra de cristal.

Una aventura de LotFP terminada con éxito.


CONCLUSIONES

Esta sesión fue algo particular porque me encontré con la situación de que solo la mitad de los cuatro jugadores del grupo podían jugar. Sin embargo, la historia jugó a mi favor, pues dos de los PJs estaban atrapados en el laboratorio (curiosamente, aquellos cuyos jugadores sí habían venido a jugar), mientras que los otros dos seguían libres por la torre. Aunque tenía varias opciones, tomé la (¿polémica?) decisión de dar los PJs de los jugadores ausentes a los que sí se presentaron. Y cuando estos PJs murieron, los jugadores retomaron sus PJs originales hasta el final de la sesión. La verdad es que la sesión salió mejor de lo esperado y considero que tuve suerte. ¿Qué hubiera pasado si la elfa no hubiera tenido el aparentemente inútil conjuro de "Agrandar"? es sólo una de las muchas pregunta que me hice tras la partida.

Esta sesión me ayudó a ver lo maligna que es esta aventura. Y es que sólo hasta que se juega en la mesa se puede ver los detalles geniales de esta aventura, con los jugadores desarrollando múltiples teorías lógicas pero erróneas. Y es que "The Tower of the Stargazer" no es ni mucho menos la aventura más mortal de LotFP, pero aún así es cruel.

Y que las últimas bajas de esta aventura mueran a muchas millas de distancia y varios días después de abandonar la torre, cuando parecía que todo había acabado, le da un toque de amarga ironía francamente apropiado. La vida es dura, pero en LotFP es peor.

De cara a los jugadores, se nota que son más de la vieja escuela y puedo decir que, en general, gustó. Y dado que tengo en mi haber media docena de aventuras más de LotFP creo que podemos tener aventuras "old-school" para rato.

NOTA DE ÚLTIMA HORA: A raiz de esta serie de entradas, parece que mi otro grupo de juego también quiere volver a sufrir con los retroclones. ¡LotFP engancha!

29 de septiembre de 2014

The Tower of the.. ¡¿OTRA VEZ?! (Parte I)

Quizá ya no haga falta decirlo, pero creo que The Tower of the Stargazer (de Lamentations of the Flame Princess) es una de las mejores aventuras introductorias que he dirigido. Y claro, en cuanto ví la oportunidad de dirigirla a otro grupo de incautos jugadores no desaproveché la oportunidad.

En esta ocasión, cuatro valientes aventureros se armaron de valor y se dirigieron hacia lo que prometía ser una torre llena de tesoros. Un enano, un especialista, una elfa y un guerrero se pertrecharon y alcanzaron la misteriosa torre con techo de metal, que parecía atraer los rayos de la tormenta eléctrica que sobrevolaba constantemente en la región. Con cautela, dieron un rodeo a la torre y descubireron el cadáver destrozado de un hombre, al que el especialista reconoció como Del Lorenzo, un famoso ladrón. Tras saquear sus escasas posesiones, el grupo se dirigió a la puerta doble, y el enano intentó abrir la puerta, asiendo uno de los pomos con forma de serpiente, ¡que cobró vida y le inyectó su veneno mortal [¿esto no lo he vivido ya?].
Afortunadamente, ha quedado claro que los enanos son inmunes ha este veneno y su constitución lo metabolizó sin problemas. A continuación, decidieron ser educados: usaron el llamador, y tras un poderoso gong, las puertas se abrieron. El grupo avanzó cuidadosamente por las habitaciones de la planta baja, y al llegar a un salón, examinaron la estatua de un rey y una medusa, ¡de forma que descubireron que podía moverse! Bajo ella, encontraron una trampilla y una escalera de mano que bajaba al sótano. Tras levantar un rastrillo que les bloqueaba el paso, llegaron a una mazmorra con dos puertas y una pequeña grieta en el suelo.

Pero antes de que pudieran hacer nada, una araña de exoesqueleto pétreo cayó del techo sobre ellos. Antes de qu pudieran actuar, la araña mordió al guerrero, que quedó paralizado al instante. El especialista descargó su espada sobre el monstruo y le partió dos patas, aunque fue mordido poco después y su cuerpo quedó rigido al completo. La escaramuza continuó entre la araña y el enano y la elfa durante breves instantes, pues el enano logró aplastar la cabeza de la araña con su martillo.

Tras recobrar el aliento, mientras esperaban que sus compañeros recuperaran el control de sus cuerpos, la elfa y el enano se decidieron a explorar las habitaciones contiguas. Una de las puertas tenía un letrero que decía "Sala del Tesoro" y la otra decía "Taller". Escogieron abrir la primera, pero cuando el enano asió el pomo con forma de garra, ésta cobró vida e intentó aplastar la mano del aventurero. Pero la dureza del enano estaba fuera de toda duda, y logró escurrirse antes de que se la rompiera. Dentro de la sala, encontraron un total de 12 cofres, todos cerrados con llave.

Para cuando salieron de allí, sus dos compañeros había conseguido recuperarse del veneno de la araña, y los cuatro se encaminaron al taller. El especialista logró abrir el pestillo sin tocar el pomo (que también tenía forma de garra) y entraron en el taller, primero la elfa, luego el guerrer... ¡pero cuidado! una reja de acero cayó del dintel, hiriendo al guerrero en el brazo y separando al grupo. Dentro del taller, la elfa y el guerrero, ahora inconsciente por las heridas, quedaron atrapados. Mientras el enano y el especialista buscaban la forma de levantar la reja, la elfa examinó el taller y descubrió una serie de viales con líquidos extraños en su interior. Dio de beber uno de ellos al guerrero, pero no surtió ningún efecto.

Mientras tanto, el enano y el especialista ascendieron por la torre, en busca de alguna forma de liberar a sus compañeros. Recorrieron las habitaciones de los criados del primer piso y alcanzaron la sala del mago, donde se encontraron a Sir Uravulon Calicidus, atrapado en un círculo de sal. Se negaron a liberarle (lo que enfureció terriblemente al mago) y en su lugar, investigaron un hueco en la pared que parecía funcionar como un montacargas mágico. Bajaron al segundo sótano donde descubrieron una extraña sala llena de campos de fuerza y palancas, y tras todo ello, un montón de cofres. Tras algunos minutos de experimentación "palanquil", se marcharon de allí.

Mediante el ascensor llegaron al primer sótano, donde descubrieron una sala con varias mesas, (una de las cuales contenía un cádaver disecado), dos puertas de acero y un rincón con cinco espejos. Para su propio horror, cuando el enano se miró en uno de ellos, vio un reflejo marchito de sí mismo, y vio como su propia salud física y mental se vió mermada.

Con el grupo dividido y la moral baja, a los aventureros aún les quedan muchos retos por superar si quieren salir con vida de... LA TORRE DEL ASTRÓNOMO

SPOILER: Venga, si ya os lo sabéis: T-O-D-O-S-M-U-E-R-E-N.

CONTINUARÁ... MAÑANA.





CONCLUSIONES
Este retorno a la Torre del Astrónomo por parte de algunos de mis amigos roleros de toda la vida fue una gran sesión. Quizá lo más sorprendente fue que todos superarán la sesión con vida y con un cierto éxito. Para mí fue realmente reconfortante ver a mis jugadores superar verdaderos peligros sin tener que "contenerme". Nada de perdonar vidas ni redirigir a los jugadores. Con una gran combinación de suerte y habilidad, los PJs recorrieron más de la mitad de la torre sin ayuda.

Por otro lado, quedó bien claro el magistral diseño de esta aventura, la estructura de la torre y sus contenidos son geniales sin dejar de ser coherentes (excepto por dos o tres cosas que chirrían realmente), y da una idea soberbia de lo que debería ser un dungeon clásico sin caer en los tópicos.

25 de septiembre de 2014

D&D y la No-Preparación

Una de las cosas que más me atrajeron de los story games cuando los descubrí fue que muchos de ellos contaban con la ventaja del "No-Prep", es decir, que no necesitaban preparación previa antes de jugarlos. Acostumbrados a los juegos en los que podía tirarme días y días preparando una aventura, la idea de poder jugar a un juego cuando quisiera y tanto como quisiera era demasiado atractiva.

La propuesta de estos juegos (que me encantan, eh) se basa en distintos métodos de permitir jugar basándose principalmente en la improvisación y en la generación automática (y/o aleatoria) de situaciones entre otros. Sin embargo, se me ocurre un método distinto para conseguir un juego de preparación cero.

Imagino un juego en el que se publicaran suficientes aventuras para que nunca necesites preparar aventuras propias. Para esto haría falta una base de aficionados muy grande, de forma que existiera un ritmo adecuado de publicación de aventuras de aficionados y de editoriales. Por supuesto, esto no podría hacerlo un juego cualquiera, pero quizá sí el juego de rol más famoso de la historia.

Imagino un juego en el que las aventuras puedan prepararse simplemente con una lectura previa rápida, de forma que en 15 minutos de lectura sepas de qué tratará la partida y puedas saber los detalles importantes que hay que tener en cuenta. Obviamente, esto es imposible en partidas de investigación del tipo La Llamada de Cthulhu, ya que el trasfondo es tan extenso y los detalles tan importantes que es imposible dirigir un misterio así sin saberse al dedillo la historia. Pero quizá un juego más sencillo, con una historia fácil y un desarrollo pausado en el que el  director pueda consultar cómodamente los próximos sucesos durante la sesión. ¿Una exploración de una mazmorra, por ejemplo?

Evidentemente, estoy hablando de la OSR: un movimiento con cientos de aventuras fáciles de preparar que aseguran horas y horas de diversión sin muchos problemas. De hecho, y por insensato que parezca, podrías jugar a un retroclón con un generador aleatorio de dungeons, tal y como demostró uno de los hilos más epicos y divertidos que he leído en rpg.net: B/X Misadventures: Fellowship of the Bling, y su continuación B/X Misadventures: Fellowship of the Bling, Volume II.



Pero si no te gusta esta idea, existen tantas aventuras publicadas para OD&D que es imposible que las juegues todas en toda tu vida. Y la mayoría de ellas pueden prepararse con una lectura previa relativamente rápida media hora antes de jugarlas en la mesa.

Y luego están los hexcrawl. No puedo evitar imaginar un gran hexcrawl, que podría ser el pegamento perfecto para todo este tema de la No-Preparación: una región entera para explorar llena de aventuras, encuentros y lugares extraños y misteriosos, que pueden albergar docenas de mazmorras, todo ya diseñado y preparado para jugarse al momento. Una especie de "campaña de preparación cero" al fin y al cabo. Aunque aún tengo que encontrar ese hexcrawl. O crearlo yo, ya que estamos.

23 de septiembre de 2014

La Mina Maldita (Parte 2)

En la anterior sesión, habíamos dejado a nuestros aventureros en la mina donde sus convecinos habían desaparecido. Según pensaban, habían recorrido toda la mina, excepto el pozo. El secreto tenía que estar en el pozo. Se plantearon descansar, ya que el clérigo estaba herido y sin poder divino, pero decidieron mandar a uno de los guerreros al pueblo a por provisiones mientras que los demás se dirigieron hacia el temido pozo.

Cuando llegaron a la sala con el agujero en el suelo, ataron una cuerda al soporte de madera y el especialista se presentó voluntario para bajar el primero. Poco a poco, dejándose caer por el hueco, se dio cuenta de que antes de llegar al suelo de la caverna inferior se estaba viendo atrapado por densas telarañas. La buena noticia es que tenía una antorcha en su mano y pudo quemar las redes. La mala noticia es que llamó la atención de dos arañas gigantes que le atacaron por sorpresa.

Una de las arañas calvó sus mandíbulas en la pierna del especialista e inyectó veneno paralizante en su cuerpo, lo que le inmovilizó por completo. El guerrero, desde arriba, decidió bajar a ayudarle, aunque se le resbaló la cuerda y se torció un tobillo. Mientras combatía desde el suelo a las arañas, el clérigo, decidió también bajar a ayudar a sus compañeros. Sin embargo, tropezó durante el descenso y se estrelló de cabeza contra el suelo, muriendo en el acto. El especialista, paralizado por completo pero capaz de ver y pensar, no pudo más que contemplar como las dos arañas se cebaban con el guerrero, que acabó siendo devorado por las dos bestias. Su último recuerdo cuerdo fue ver cómo uno de los monstruos tejía un capullo de seda a su alrededor, para guardarlo en su despensa hasta que volvieran a tener hambre de carne humana.





CONCLUSIONES:

Es un texto muy largo para 15 minutos de sesión.

Quizá el mayor problema de esta aventura es que fuera una continuación de una sesión anterior y los jugadores no estaban totalmente a tono con la situación. En LotFP toda aventura es un peligro mortal. Y los PJs decidieron reemprender la exploración, con el clérigo herido y sin hechizos. Y si a eso le sumamos la ausencia de uno de los jugadores, tenemos todas las papeletas para un nuevo Total Party Kill. Y así fue.
Curiosamente, la "trampa mortal" no fue más que dos monstruos muy normalitos (excepto por su veneno paralizante), que contaban con la importante ventaja estratégica de estar al fondo de un pozo. Y eso fue todo.
Como tengo algunos otros dungeons leídos, les propuse a mis jugadores jugar con otros personajes esta misma aventura u otra, pero no parecían muy por la labor, así que nos sacamos unos juegos de mesa, y nos los pasamos estupendamente con el Kingdom Builder y con la grata sorpresa que supuso el Love Letter, un filler que me ha gustado mucho.

Personalmente sospecho que LotFP no va a volver a aparecer por mi mesa en mucho tiempo, pero creo que la otra alternativa (perdonar las vidas de los PJs) hubiera sido desvirtuar demasiado el juego. si la aventura no es peligrosa, ¿por qué aventurarse? Supongo que mucha gente dirá ¿No es es mejor hacer trampas que dejar de jugar?. Pero creo que eso es una pregunta capciosa. El engaño que supone la alternativa me supone algo demasiado problemático para aceptarlo. Admito que hace años no dudaba en trampear tiradas y perdonar vidas, pero cuando descubrí que también me lo hacían a mí, me sentí estafado como jugador. ¿Si no hay riesgos, qué mérito tiene aventurarse? ¿Si la aventura está prefijada? ¿Por qué jugar? En fin, que he aprendido que la honestidad es más importante que contar tu historia, sobre todo porque es la mejor forma de hacer algo impredecible.

Además, el OSR es relativamente sencillo y no es tan facil llegar a un punto en el que no se pueda seguir jugando. Vale, todo el grupo ha muerto ¡pero la aventura no se ha resuelto! ¿Qué impide a los jugadores volver al dungeon con un nuevo equipo de aventureros e intentar hacer lo que sus anteriores personajes no pudieron? No niego que en ocasiones esto requiera cierta capacidad de improvisación por parte del director de juego pero ¿no es esta capacidad algo casi obligatorio en los juegos de rol?

Otra cosa es que en nuestro caso nos apeteciera una pausa, en lugar de seguir jugando a Lamentations. O que directamente no sea un juego que les haga mucha gracia a mis jugadores. Pero eso es otro asunto.