28 de mayo de 2010

Vivir juntos, morir solos

Impresionante. Emocionante. Perfecto.

No tengo palabras para describir lo mucho que me ha gustado el final de Perdidos. De hecho, me ha costado algunos días organizar mi cabeza, pero ahí está.

Estoy seguro de haber vivido Historia. Esta serie ha sido un auténtico hito de la televisión y una maravilla narrativa, con altibajos pero estupenda en general.
Por cierto, estoy tremendamente sorprendido por la reacción negativa de gran parte del público, que por algún motivo han interpretado mal el final (cuando se narra tan explícitamente) o porque se han quedado misterios sin resolver. ¿En serio alguien cree que el último capítulo de Perdidos debía malgastarse en resolver misterios cuya solución no iba a aportar nada a la historia?
En fin, he de admitir que Perdidos es una serie bastante personal, que la odias o la amas, y el final no podía ser de otra manera. La conclusión me ha parecido soberbia, pero es imposible que pueda convencer a nadie que piense lo contrario.

Gracias Kate, Sawyer, Hugo, Jin, Sun, Sayid, Locke, Boone, Ben, Michael, Eko y Ana Lucía. Pero sobre todo gracias a Desmond y Jack, mis dos personajes favoritos, que brillaron con luz propia en este último episodio, donde se demostró que este último era el verdadero protagonista de la serie.


Pero hay una pregunta que me temo que queda sin respuesta después de estos 6 años espectáculares:

¿Y ahora qué?
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