12 de julio de 2009

3:16: Dakka Dakka Dakka!

Ayer pude estrenar (¡por fin!) el juego de 3:16.

Curiosamente fue con el grupo recién formado con quién ibamos a jugar Star Wars, El Rastro de Cthulhu y La Leyenda de los Cinco Anillos. El caso es que debido a una baja de última hora, decidimos probar suerte con 3:16 Carnage among the stars.


3:16 es diversión

Antes de esa tarde, estaba preocupado pensando que 3:16 podía funcionar regular con sólo dos jugadores, por lo que había planteado la posibilidad de jugar a My Life With Master, pero luego lo deseché. Eran muchas las ganas de probar 3:16 y lo consideré un juego más adecuada para usar por primera vez con gente nueva. Tras explicar en dos minutos la ambientación del juego, comenzamos a crear los dos PJs mientras les explicaba el funcionamiento del juego. Ya les había comentado que era un juego desenfadado y sencillo. Todo se cogió con facilidad y rápidamente comenzamos a jugar la primera misión:

Planeta Rubens

Recién levantados, el Sargento Ojo-de-Halcón y el Cabo O'Ryan acudieron a la sala de reunienos con el resto de la compañía. El Capitán Goodman, recién salido de la escuela de oficiales, les explicó la misión: debían bajar a un horrible planeta tóxico habitado por humanoides porcinos con armas ruidosas y tomar una torre de comunicaciones. Su misión era de vital importancia si pretendían asaltar el planeta por sorpresa.

Tras un descenso movido (en el que O'Ryan se vomitó dentro del casco), los marines asaltaron la torre en un combate que sirvió tanto de iniciación como del comienzo de la diversión. Mucha violencia, mucha jerga militar y muchos tópicos de las películas bélicas.

Como sólo eran dos jugadores (sargento y cabo) decidí sacar a dos soldados del anonimato: McNeil, un quejica gruñón y Nolan, un patriota idealista. Creo que fue una acierto, pues la interacción entre personajes pudo diversificarse.

Tras algunas submisiones más, la unidad de losPJs fue reunida para realizar el ataque final al Caudillo de los orcos (como habían denominado los jugadores a los hombres-cerdo). Tras una entrada épica por las puertas de la capital, un tremendo tiroteo acabó con el asesinato del líder cerdo por parte del Sargento Ojo-De-Halcón, haciéndo honor a su nombre.

A llegar a la nave base, los marines recibieron sus medallas en la máquina expendedora de medallas y mejoraron sus armas, pero no pudieron realizar otras mejoras, debido a sus pobres Habilidades de No Combate (4 y 2)

Y esto en sólo dos horas. Creo que todos acabamos un poco agotados y decidimos tomarnos un descanso para frikear y hablar de todo un poco. Pero había ganas de más y jugamos un segundo planeta...

Planeta Caravaggio

En esta ocasión, los marines había organizado una operación de tierra quemada contra un planeta desértico habitado por insectos gigantes subterráneos. Todo muy Starship Troopers, sí. Intencionadamente.

Justo antes de salir, el sargento recibió unas órdenes secretas: debía conseguir que uno de sus hombres fuera infectado por una inyección de huevas por parte de un insecto ovopositor. El AA de los insectos era 8 (el doble que el de los hombres cerdo), por lo que la misión fue mucho más dura. Tras un primer asalto en el que fueron emboscados por los insectos descubrieron que sus sangre era ácida y casi provoca la muerte de toda la compañía de no haber sido por el acto heroíco del Cabo O'Ryan, que usó una Fortaleza recordando que su padre le enseñó a combatir a unas criaturas similares a estas y descubrió que la arena anula el ácido de su sangre.

Tras el lío y una noche de descanso, a la unidad de los PJs se le asignó explorar un área en el que descubrieron un hormiguero. Tras bombardear el túnel con granadas, entraron y se enfrentaron a un horrible insecto que infectó a los dos PJs. Pronto descubrieron que algo se movía en su interior. El sargento logró extirpar sus huevos, pero rechazó ayudar al cabo. Sin embargo, en una de las mejores escenas de la partida, se lo llevó a un rincón apartado para contarle la misión secreta que le habían asignado. ¡Y para más inri le propuso extirparle las huevas a cambio de que le ayudase a infectar a uno de los soldados! O'Ryan sacó pecho y aseguró que no permitiría que ninguno de sus soldados sufriese ese destino.

La unidad continuó hasta el encuentro final: el nido de las reinas. Aunque comenzaron con una buena emboscada, la cosa se torció y se vieron sobrepasados. Los 2 PJs tuvieron que gastar sus Debilidades (el cabo huyó reforzando su rencor hacia los oficiales y el sargento huyó al recordar la muerte de sus padres a manos de bestias similares). El resto de la unidad pereció aparentemente. El sargento, fiel a su propio pellejo ordenó huir de la zona, pero O'Ryan decidió volver y vengar a sus hombres. Ojo-de-Halcón, entre gruñidos, le siguió.

El combate final fue emocionante y tremendo, y acabó, como empezaba a ser constumbre, con un disparo por parte del sargento. De su pelotón sólo quedaban con vida McNeil y Nolan, pero éste último había enseñado una foto de su prometida al principio de la misión y, lógicamente, la diñó entre estertores.

De vuelta al campamento, el sargento Ojo-de-Halcón fue felicitado por un misterioso oficial y O'Ryan sufrió terribles dolores en los experimentos a los que fue sometido. Curiosamente, ninguno de ellos denunció al otro por lo que no fueron degradados, pero no obtuvieron ningún ascenso tampoco.

En resumen, 3:16 me ha gustado mucho. Es muy divertido, dinámico y activo. Por lo que me dijeron, entre los jugadores también gustó. Creo que 3:16 es muy bueno.

Es curioso como un juego tan sencillo puede agotar tanto. He leído comentarios similares, pero la sensación de dirigir 3:16 es increíblemente agotadora. Un cansancio agradable, pero intenso.
La semana pasada dirigí UA y no me pasó nada de eso, por lo que estoy seguro de que los juegos indies tienen algo especial. Y cada vez me gustan más.
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