8 de noviembre de 2010

Roborally, Descojono robótico



Hacía tiempo que estaba detrás del juego RoboRally, un divertido juego de mesa de carreras de robots dentro de un almacén, en un futuro distante.

El juego es sencillo y bastante loco. Cada jugador elige a un robot y debe conseguir que llegue antes que nadie a la meta, pasando por determinados puntos del almacén.

El juego funciona con un mazo de cartas que contiene diversas instrucciones de movimiento como "avanza dos casillas", "gira a la izquierda" o "retrocede". Cada turno, cada jugador debe seleccionar cinco de las nueve cartas que recibe y colocarlas en orden frente a él. Cuando todos han terminado, se descubre la primera carta de todos los jugadores y todos los robots se mueven, luego se suceden la segunda carta y siguientes. Aunque planear cinco movimientos no parece ninguna complicación, esto empieza a serlo cuando los robots pueden empujarse y dispararse cuando se tienen a tiro. Además, el almacén está lleno de cintas transportadoras, rayos láser, pozos y máquinas giratorias que puede marear a los robots hasta límites insospechados.

Cada vez que su robot sufre daño, el jugador recibe una carta menos en la siguiente ronda, hasta que empiezan los cortocircuitos, que son daños graves que hacen que el robot se vea obligado a repetir las últimas instrucciones de forma permanente, hasta que se repara o es destruido.


Roborrally es un juego rápido, fácil y frenético en el que puede pasar de todo, desde hacerte la picha un lío desde el principio y caerte a un pozo hasta tener más churra que un tonto y que tu robot sea arrastrado sin un rasguño hasta la meta.

Aquí no hay gestión de recursos, ni análisis-parálisis ni gaitas en vinagre, sólo un juego realmente divertido, con un nivel de azar y puteo ligeramente elevado y lleno de locura.
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