7 de diciembre de 2010

Se acaba el año dorado (SRA 6)

Estoy en otro momento apretado (y dulce) de mi vida lúdica.

Sigo en dos grupos semiestables de rol, uno pseudotradicional y el otro completamente pro-indie. Solemos quedar cada tres semanas en cada grupo, aunque hay altibajos. Las partidas más recientes han sido La Leyenda de los Cincos Anillos por un lado y La Sombra del Ayer por el otro.

Por otra parte, hemos comenzado la Cuarta Prefa League de Blood Bowl (yo entré en la Tercera). Ya somos 16 jugadores y estoy bastante emocionado al respecto, aunque no se me está dando demasiado bien, la verdad...
El caso es que también tenemos unas dos semanas por jornada.

Estoy terminando de pintar mi tercer equipo, Ogros, y me estoy planteando montarme mi cuarto, que serían adorables halflings.

Además, tengo en diversas fases de desarrollo tres juegos de rol de cosecha propia: King of the Ring, El Escuadrón Maldito y Evos Extraños.

Además, estoy preparando una campaña de la vieja escuela para Burning Wheel. Y he descubierto que BW es un juego muy exigente que me quita mucho tiempo libre sólo con leerlo.

También estoy dirigiendo una minicampaña de La Sombra Del Ayer que está a punto de acabar.

Hace unas semanas me compré un par de mazos de Battlefield Fantasy warfare y apenas me he leído las reglas. Y mucho menos jugarlo.

Britania está cogiendo en la estantería, junto al Battle for Germany y mi última gran adquisición: Napoleonic Wars.

Y no recuerdo la última vez que jugué una partida de Infinity, ese juego en el que estaba tan enganchado.

Por supuesto, Urria sigue siendo mi novia y sigo estando independizado.

En resúmen, me falta tiempo. Para todo. Lo peor de todo creo que es que he conseguido feedback a modo de playtesting para King of the ring ¡y no encuentro hueco para aprovecharlo!

Cuando dirijo lo hago sin casi preparación. No hablo de escribir una aventura, sino de plantear mínimamente la situación en mi cabeza antes de empezar.

A veces voy tan presionado que dejo de disfrutar y juego sólo por compromiso.

Mi vida es un infierno, ¿verdad?

Je.
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