13 de septiembre de 2011

BW III. Vuelta a Casa

Varios días atrapados en el bosque maldito habían comenzado a desesperar a Alanna. Su situación empeoró cuando despertó una mañana y Gowar, su compañero rátido, había desaparecido, dejando sólo la reliquia de madera que había obtenido de la tumba saqueada.

Perdida y confundida, tardó medio día en encontrarse por fín con su amigo Ísar, acompañado por Elendir, el elfo explorador. Tras una breve y tensa conversación, Elendir accedió a interceder por Alanna ante el bosque. Tras la Canción mágica, el elfo le dijo que los árboles la salvarían del Otso si pedía perdón y enterraba todas las armas de madera que tenía. La joven accedió y los tres salieron del bosque juntos.

Mientras tanto, Sirnias "el Costras" despertaba de una extraña ensoñación, en un oscuro callejón de Selgaunt, frente a un joven sirviente muerto mediante algún proceso de desecación o momificación. Recordaba que Nammaroth, el espíritu del viejo hechicero que habitaba su cuerpo, le había hecho viajar hasta Selgaunt, aunque sus recuerdos desde que llegó resultaban confusos. Algo había hecho Nammaroth. Sin embargo, los deseos de aprendizaje de Sirnias eran más fuertes, y lo dejó pasar, mientras Nammaroth le instruía en conocimientos arcanos en su cabeza.

Al llegar a Selgaunt, Elendir decidió seguir junto a Ísar (sus razones tendría aunque nadie le preguntó), que volvió a su forja a crear un cuchillo hermoso como regalo para el elfo. Tal fue su calidad que se ganó el respeto de Elendir.

Mientras tanto, Alanna fue en busca de Sirnias y tras juntarse fueron a entregar la reliquia a su cliente, el siniestro Karathos Malaster. Aunque se le veía nervioso, el hombre cumplió su parte y les entregó una buena recompensa por el trabajo realizado. Además, Sirnias le dio la gema que tanto ansiaba Ísar. (¡Creencia cumplida!)

Sin embargo, Alanna no tenía dinero suficiente para comprar una ballesta de gran calidad, por lo que intentó vender las demás reliquias saqueadas, con la mala suerte de encontrar a un ceñudo anticuario que parecía conocer su pasado delictivo. Le pagó poco y amenazó con denunciarla a las autoridades. La joven no tuvo más remedio que aceptar, ¡pero aún no tenía bastante dinero! Volvió al anticuario pidiendo cualquier trabajo y este le encargó cobrar una deuda a un ladronzuelo llamo Lazslo.

Esa misma noche, Alanna entró en la chabola, en el barrio de la Pocilga e intentó sorprenderle, pero hizo el ruido suficiente para que Lazslo despertara. Una cruenta batalla a cuchillos (¡Nuestro primer Fight!!) comenzó, que se saldó con la muerte del ratero. Sin embargo, una chiquilla que parecía ser su hermana, fue testigo de la matanza y escapó antes de que Alanna pudiera atraparla.
A la mañana siguiente, y con las manos recién limpiadas de sangre, pudo comprar su tan ansiada ballesta (¡Otra Creencia cumplida!)

Paralelamente, Ísar recibió la visita de su amigo y rival: Rand, un joven noble enano con el que competía por forjar la mejor arma y así poder alcanzar el título de Portador de la Máscara. Rand llegaba con una noticia bomba: ¡iba a recibir un cargamento de mithril! Lejos de intentar boicotear a su rival, Ísar decidió investigar en la ciudad sobre la ubicación de un famoso artífice enano. Una expedición a la que se han apuntado Elendir, Sirnias y Alanna sin dudarlo.

Y en la próxima sesión...
¿Qué ha pasado con Gowar?
¿Qué les espera en su próxima expedición?

Bueno, en esta sesión creo que Burning Wheel ha empezado a brillar. Varias Creencias se han cumplido, ha sucedido el primer Fight! a muerte y se han sucedido un montón de pruebas de Recursos y Círculos.
Y el segundo y último dungeon del Primer Acto está a punto de aparecer.




Por cierto, ¡el Burning Wheel Gold mola!
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