10 de abril de 2007

Visión Perfecta

La aparicion de las pantallas de plasma y LCD han supuesto una pequeña revolución en el mundo de la tecnología, pero he de admitir que siempre me han llamado mucho la atención desde sus inicios, ya no sólo por su comodidad sino por la supuesta gran calidad de imagen que ofrecen. También he de admitir que, curiosamente, nunca me interesé por las cualidades técnicas de estos productos ofrecen.

Lamentablemente, debido al precio por la que se comercializan, no he podido hacerme con ninguna hasta estas últimas navidades, en las que como regalo común para toda la familia, nos hemos regalado una estupenda Televisión LCD Phillips de 32" con TDT incorporado.
No podéis ni imaginaros la decepción que supuso para mí la supuesta "calidad de imagen" que ofrecía. Desde mi sofá, puedo comprobar como la definición de la pantalla es más que lamentable, mostrando en ocasiones, imágenes tan difuminadas que parece un screener de mierda. Técnicamente, se supone que para obtener un visionado perfecto, debería situar la pantalla ¡a 4 metros de mis ojos! Y eso sólo si hablamos de 32", no sé si para una de 40" tendrías que irte a casa del vecino a ver tu tele. Algo vergonzoso, vamos.
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¿Y es que a nadie más le parece una estafa? ¿O es que todo el mundo vive en mansiones con salones de 1oo metros cuadrados? Mi teoría es que todo Dios que ha caído en la trampa del plasma se ha sentido tan estafado que ha cerrado la boca (o incluso ha vanagloriado las cualidades de su nueva supertele) para que el resto del mundo caiga también, en un claro ejemplo de "mal de muchos, consuelo de tontos". Y yo paso.
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Así que sí. Una pantalla LCD es muy moderna, muy molona, ocupa menos espacio y posiblemente sea más estética, pero no sirve para lo que debería servir: ¡ver bien la tele!
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