17 de agosto de 2007

Adiós, buen amigo

Hoy me apetece hablar de rol.

Sin duda, jugar al rol es uno de mis pasatiempos preferidos y casi seguro que es el que más tiempo ocupa de mi tiempo libre, y me gustaría intentar explicar porque un hombre hecho y derecho (o yo) querría pasarse todas esas tardes “fingiendo ser un poderoso mago".

En primer lugar, quiero decir a todos esos fervientes seguidores de la doctrina de "El rol es para locos y asesinos" que no voy a caer tan bajo como para justificarme ante eso. Si queréis seguir siendo tan imbéciles, allá vosotros.

¿Por qué juego al rol?
Por muchos motivos.

Porque es divertido. Es un juego donde tus decisiones importan, te puedes sentir protagonista de una historia. No quiero entrar en una dura diatriba filosófica sobre la diversión y los juegos, pero sí quisiera recalcar que la mayor parte del tiempo que juego al rol, me divierto; y mucho. Y si la mayoría de las personas que juegan una vez al rol no lo dejan, debe de ser por algo.



Poderosas armas...

Porque es social. En un juego de rol la interacción con el resto de jugadores (y el director de juego) es fundamental. Toda la información que recibes en una partida de rol, con la pequeña excepción de las tiradas de dados y alguna información escrita procedente de las fichas de personaje y demás, procede de los que el resto de participantes te digan. No conozco otra forma de diversión en el que las relaciones sociales sean tan importantes. Si lo pensáis, es irónico que digan que los que juegan al rol son unos inadaptados.
Además, las sesiones de rol solía ser el momento de la semana en la que nos reuníamos todos los amigos y pasábamos una tarde juntos. Lamentablemente, parece que con la edad llegan las obligaciones y ahora es un milagro que nos juntemos todos. Aún así, sigue siendo una buena excusa para juntarnos.

Porque es creativo. Creo que tengo mucha imaginación y creo que los juegos de rol (tanto al jugar como al preparar y dirigir aventuras) son una forma de volcar esa creatividad de forma positiva. Ya que el juego prescinde del aspecto visual en el que se basan los videojuegos y la mayoría de los juegos de mesa, la capacidad de descripción y de imaginación se convierte en una cualidad básica.
No digo que haya que tener imaginación o capacidad descriptiva para poder jugar al rol, pero si es algo deseable y que mejora la calidad del juego, sobre todo si eres el Director del Juego.



"Tiro Seducción para encandilar a la princesa con mis encantos naturales"


Porque es cómico. Jugando al rol se producen un montón de situaciones divertidas y cuando pasas una tarde entera con tus colegas es inevitable que pase algo (como mínimo) gracioso. Es cierto que pasar toda una tarde de cachondeo y con bromas puede arruinar una partida que podría haber tenido un dramatismo emocionante, pero no concibo una partida sin al menos un buen par de carcajadas.

Porque es emocionante. Básicamente, jugar al rol consiste en elaborar una historia entre varios participantes. Y si se hace bien, una historia tiene la capacidad de provocar emociones, ya sea ternura, miedo, tristeza o alegría, y creo si es uno mismo el que colabora en ella, la recompensa es mucho más enriquecedora.


"No... puedo... dejar... de mirar"

Porque es accesible. Por mucho que digan que los jugadores de rol son unos sectarios y exclusivistas, no conozco a nadie al que no le hayan permitido jugar. No necesitas ser listo, ni guapo, ni atlético, ni nada. Sólo tener una mentalidad abierta y ganas de divertirse. Me da mucha pena la gente que opina sobre los juegos de rol sin haber jugado nunca a uno. Me da la impresión de que más de uno cambiaría su opinión radicalmente.

En resumen, jugar al rol es una de las aficiones más divertidas y enriquecedoras que he conocido y no puedo dejar de recomendárselo a todo el mundo.

¿Una partidita?

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