24 de noviembre de 2008

Canción de Hielo y Fuego

Últimamente mi vida parece estar rodeada de sucesos relacionados con la genial saga de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin.

En primer lugar, acabo de terminar de leer la segunda novela, Choque de Reyes, y me ha gustado mucho. Llevaba cierto tiempo desencantado con el género de la fantasía medieval y he de decir que esta saga me ha emocionado bastante, aunque me costó un poco engancharme al principio del primer libro. Lo malo es que como estoy haciendome la saga en formato de bolsillo (porque no hay Dios que se lea los mazacotes esos en el metro) tardaré un tiempo en poder abalanzarme sobre el tercero.

Por otro lado, la cadena HBO ha confirmado que realizará una serie de televisión basada en esta saga. Yo no sé qué pensar: HBO es garantía de calidad, pero no termino de visualizar cómo podría ser un buen resultado. Además, hay que recordar que la saga no ha concluído y el bueno de Erre Erre Martin no ha anunciado ni cuántos libros van a conformar la saga. Amén de que la combinación de edad avanzada y obesidad no es precisamente sinónimo de buena salud, y todos los frikis rezamos a San Cthulhu por su buena salud. Al menos hasta que acabe la historia, claro.

Luego, esta semana, Edge Entertainment ha anunciado que publicará el juego de rol de Canción de Hielo y Fuego (de Green Ronin) a lo largo de 2009. Este juego no tiene relación con el Juego de Tronos D20 que publicó hace años evir, que utilizaba las reglas básicas de D&D con algunas mecánicas adicionales para intrigas y títulos. En general este juego ha recibido muy buenas críticas y me estoy planteando muy seriamente cogermelo.
Sin embargo, como discutía el otro día con un amigo, los juegos basados en ficciones con historia (franquicias, vamos) no son muy buena señal, por lo restrictivo de su ambientación. Sí, no te hace falta explicarle a los jugadores cómo es el Universo Star Wars, pero técnicamente tampoco podrán decidir el destino de la Rebelión, así que siempre queda la pregunta de ¿por qué jugar a un juego de héroes que no pueden realizar verdaderas heroicidades?
Y es que lo bueno de Canción de Hielo y Fuego son sus personajes: la astucia de Tyrion, la sensatez de Catelyn, la maldad de Cersei y la estupidez de Sansa (tonta, tonta). No estoy seguro de que pueda resultar divertido jugar en su mundo, sin poder afectar a sus personajes principales...

Y sin embargo, según leía el segundo libro, más me daba cuenta de que había un juego de rol que encajaba perfectamente con la saga: Polaris. Este juego de tragedias caballerescas se organiza en escenas, cada una centradas en un personaje jugador, de manera que cada una de ellas supongan un momento importante para ese personaje y/o su historia. ¿A nadie más le resulta familiar?
Si bien la ambientación de Polaris no tiene nada que ver con el mundo de Canción de Hielo y Fuego (a no ser que el Invierno que llega sea mucho más duro de lo que nadie imagina), las mecánicas del juego son fácilmente transpasables a otras ambientaciones, con ligeras conversiones. El aspecto más problemático podría ser el concepto de Cansancio (Weariness) que cuando alcanza cierto nivel hace que el protagonista traicione a sus semejantes y se convierta en un demonio. Una posibilidad sería convertirlo en un medidor de lealtad. Zeal se convertiría en Lealtad y Weariness podrá permanecer igual, y al alcanzar el valor límite, el personaje tendría que traicionar a su bando y convertirse en una figura de poca confianza. Las normas caballerescas se dejarían a un lado, pero el Weariness aumentaría en un punto cada vez que traicione voluntariamente a alguien.
Publicar un comentario