24 de julio de 2008

Best.PSP.Videogame.Ever

He jugado a un buen montón de videojuegos de PSP últimamente. Con diferencia, los que más me han gustado han sido los que me gusta denominar absurdos. Estos son LocoRoco, Me & My Katamari y Patapon.

En LocoRoco tú eres una bola amarilla que crece cuando come fruta, rueda, salta, rebota e intenta impedir que unos bichos negros conquistes su mundo. Tú tomas el control del propio mundo y los controles son los botones L y R, que te permiten inclinar el mundo a la izquierda y a la derecha respectivamente, y el círculo, que te permite dividir al bicho en bichitos más pequeños para que puedan pasar por lugar estrechos y demás. Eso y una de las mejores bandas sonoras que he escuchado le hace uno de los juegos más enrriquecedores, a pesar de su evidente inocencia.

En Me & My Katamari tomas el papel de Príncipe, hijo del Rey de Todas las Cosas, que tiene la misión de construir un montón de islas para los animales que se lo piden. ¿Cómo? Pues evidentemente, con una esfera adhesiva llamada Katamari a la que se va pegando todos los objetos que se encuentra al empujarla (que empiezan siendo galletas y lápices pero acabas pegando personas vacas y hasta edificios!), incrementando su tamaño hasta alcanzar uno determinado. Lo cierto es que los controles son algo ortopédicos, pero es una gozada y los diálogos es puro surrealismo nipón.

Patapón trata de una tribu de seres compuestos por un ojo y cuatro palitos a modo de extremidades que tienen la misión de llegar al fin del mundo. Para eso, tú, el Ser Supremo, les guiarás a través de diferentes escenarios mediante ritmos de tambor. Cada uno de los botones es un sonido diferente y según la melodía que toques, los patapones harán una cosa u otra (desde avanzar hasta atacar o defenderse). Con unas simplistas animaciones divertidísimas y una música animada, te asegura un buen rato de diversión. Eso sí, requiere algo de sentido del ritmo, pero yo que casi no tengo, lo he disfrutado hasta niveles inimaginables. Una gozada.

¡Esto... es... Absurdo!

Bueno, vale ya de moñadas. He dicho que estos han sido los juegos que más me han gustado. Pero eso ha sido antes de conocer el God Of War. Este juego es, directamente, Dios. Los gráficos son tremendos, la música acorde y el manejo soberbio. Para muestra, un botón; los cinco primeros minutos de juego:
Tras un video molón, tomas el control del prota, Kratos el Fantasma de Esparta (ajur! ajur!) y te cepillas unos cuantos persas. Vas a abrir una puerta, cuando un ogro de tres metros te da un susto. Ah, es verdad, recuerdas. Que este juego va de luchar contra monstruos enormes. Cuando te preparas para luchar, aparece otro bicho gigantesco y se come al ogro. Joooder... Una lucha molona con algunos minijuegos. Sigues por el enorme escenario y te enfrentas al líder persa. Otro combate guay. Te cansas y le aplastas la cabeza con una caja. Examinas la habitación contigüa y ves a dos gemelas desnudas invitándote a entrar. ¿Y qué haces? Efectivamente. Te las tiras mediante otro minijuego. Con dos cojones.

Un juego como Dios manda. Coñoya.
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