22 de julio de 2008

LSDA: La Hacienda Quennel (I)

Nosy y Yan-Ra eran una pareja muy peculiar, aún viviendo en el mundo de Near. El primero era un goblin de Qek que hablaba con los espíritus, motivo por el cual había sido exiliado de su pueblo. El segundo, era un elfo de Khale que viajaba por el mundo predicando su religión con mano firme. Y lo que les hacía aún más peculiares era que, a pesar de no hablar el mismo idioma, habían conseguido llegar a un pueblecito en el centro de Ammeni, cercano a unas plantaciones de esclavos, muy comunes en la región.

A estos dos viajeros les resultaban muy extrañas las costumbres del lugar, y pronto acabaron metiéndose en líos. Afortunadamente, un tercer extranjero, un soldado de Maldor llamado Viktor, se dispuso a ayudarles y juntos sometieron a unos bravucones, no sin antes llamar la atención de la guardia de la ciudad.

Los tres extranjeros fueron escoltados a la mansión de Karlo Quennel, uno de los hermanos comerciantes que gobernaban la ciudad y la plantación en la que vivían dos poblados de esclavos, uno de khaleanos y otro de genterrata. Las andanzas del trío le hicieron gracia al visiblemente drogado líder y les permitió unirse al banquete de alimentos especiados que estaban celebrando. Durante la noche, tanto Nosy como Yan-Ra tuvieron la oportunidad de conversar con una de las esclavas de Karlo, de origen khaleano, y que parecía esperar ayuda por parte de ellos.

Al día siguiente, tras enterarse de la existencia de un comerciante maldorense, decidieron visitarle. Este comerciante, de nombre Saúl, resultó afable y algo opulento, pero su capitán de la guardia debió de sospechar de los conflictos pasados de Viktor y terminó echándolos de la casa sin miramientos.

Aún a media mañana, mientras Viktor nada en un mar de dudas morales, los dos norteños se acercaron al poblado de esclavos de Khale para investigar un poco la situación. Mientras esperaban a que llegase la noche para infiltrarse, el goblin habló con el espíritu del un khaleano, que parecía sufrir un gran terror y una grna confusión. Sin duda, algo malo sucedía en la plantación. Bajo la protección de la noche, la pareja intentó infiltrarse, pero Yan-Ra fue sorprendido por los guardias. Al confundirle con un esclavo, intentaron llevarle dentro de la ciudad a la fuerza, pero el elfo logró convencerles de ser un viajero extraviado, no sin antes recibir una verdadera paliza por parte de los guardias.

¡Sin embargo, Nosy había llegado al poblado! Escondido entre la maleza, siguió a un gran grupo de khaleanos que se metieron en el patano para asistir a un ritual de magia negra propia de la región de Qek. Un sacerdote con un cráneo de cocodrilo en la cara comenzó a realizar un ritual para crear muertos vivientes, cogiendo espíritus khaleanos de los árboles e introduciéndolos en cadáveres. El goblin, viéndose superado por la situación, decidió volver al pueblo en busca de ayuda.
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