4 de septiembre de 2008

Sucesos subterráneos

Ayer me sucedió algo extraño en el metro.

Tengo un pequeño problema. No soy capaz de entablar una conversación de forma fluida cuando me encuentro inesperadamente a alguien en el metro. Sólo en el metro. Sí, es algo inexplicable. Pero da igual que sea mi mejor amigo o un conocido que me importa un pimiento. Me pongo nervioso y no sé de qué hablar.

Estos últimos meses me he esforzado por mejorar este defectillo y lo cierto es que he conseguido considerables avances. Y ayer mismo, mientras esperaba el metro me encontré con un chico que me sonaba de la universidad. Estuve bastante bien y hablamos durante un buen rato de carreras, trabajos y otros temas manidos. Me sentí especialmente bien después de esa conversación.

Lástima que no tenga absolutamente ni idea de quién es ese chico ni de qué le conozco.
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