6 de enero de 2008

Odio el Señor de los Anillos

No podía aguantarlo más. Se ha ido gestando en mi interior hasta que he explotado.
Para aclararlo, estoy hablando del juego de rol y estoy exagerando por supuesto, pero creo que podría ser una buena de expresar el rechazo que siento hacia el espíritu que tienen esos juegos.Pero vayamos por partes.


El Señor de los Anillos es uno de los juegos de rol más antiguos de la historia. Potenciada por la fama de la novela de Tolkien, se creó un juego ambientado en el mundo fantástico de la Tierra Media.En mi opinión, estos juegos ambientados en grandes sagas (Star Wars, Juego de Tronos...) tienen un grave problema y es que las aventuras se ven ensombrecidas por la gran saga en la que está basado el juego. Nunca podrás superar a Luke Skywalker en tu lucha contra el Imperio ni superar la proeza de Frodo en su viaje. Y, lo peor, es que inevitablemente siempre existirá la comparación. Por eso, sólo siendo un gran aficionado de esa ambientación podrás salvar ese rescollo.

Suposiciones aparte, el sistema de juego de El Señor de los Anillos es bastante complejo (pero nada comparado con su predecesor: Rolemaster). La tirada básica consiste en un d100 sumado a tu puntuación de habilidad y dependiendo del resultado final tendrás un éxito mayor o menor. Aparte de la incomodidad de tener que sumar cifras de tres dígitos (cuando funcionaría perfectamente dividir todo entre 5 y usar d20, por ejemplo). Si el sistema se quedara en eso, podría ser aceptable, pero ahora viene la parte importante. En los combates, al realizar la tirada hay que consultar una tabla para saber en qué otra tabla tirar para ver el daño crítico que causa. Aparte de la complicación que supone este cúmulo de tablas (que tanta fama ha ganado) está el tema de la aleatoriedad de los criticos. Así, según las reglas, con una buena tirada hasta un orco cojo puede acabar con Gandalf. Por consiguiente, se podría decir que estamos ante uno de los juegos de rol más realistas que puedes encontrarte en este aspecto.

"Daditos, dadme un 100, ¡qué me enfrento a un Balrog!

Sí, sé que decir que un juego ambientado en la Tierra Media es realista resulta absurdo, pero resulta cierto en el aspecto mecánico del sistema.

Pero es que yo odio el realismo. Al igual que vivir el día a día de un albañil de Kazajistán no termina de gustarme tampoco quiero jugar a un juego en el que un cualquiera con un cuchillo pueda cercenarte la gargante a la media hora de comenzar la partida. Y es que no deja de ser irónico que el juego de rol del Señor de los Anillos esté tan alejado de la épica que empapa todo el mundo de Tolkien. Lamentablemente, todo esto puede desencantar a cualquier jugador novel con ganas de ser Aragorn o Légolas y se encuentre con su elfito de nivel 1.

Por supuesto, el juego tiene sus ventajas. Un juego de rol basado en una ambientación ya existente en una novela o película también tiene muchos problemas resultos. Cualquiera que haya leído o visto la sagrada trilogía podrá adaptarse fácilmente a la ambientación y con un Máster adecuado podría llegar a emocionarse con más facilidad al vivir en primera persona ciertos sucesos. Y no podemos olvidar lo divertido que puede resultar el dungeon-crawling, que es básicamente hacia lo que está orientado el juego, aunque con menos dungeons.

Supongo que al igual que con el anteriormente reseñado La Llamada de Cthulhu, a ESDLA le pesan los años y los juegos de rol están pasando a otro nivel en el que las espectacularidad y la imaginación priman por encima del realismo.

"¡Cómo sigas difamando ESDLA te fulminoooorr!"


No puedo hacer una reseña muy completa porque no he tenido la oportunidad de leer el manual ni prácticamente ninguno de sus suplementos, pero con sólo jugar un par de veces me ha quedado claro que tiene una orientación mucho más reglística, más "gamer" si se me permite el término friki. Y eso no tiene por qué ser algo malo, pero muchas veces me lo parece.
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