8 de enero de 2008

Hablemos de rol: Dog in the Vineyard

Este juego es raro, y estoy entusiasmado con él.

Perros en la Viña (Dogs in the Vineyard o DitV a partir de ahora) es un juego de rol jipi con muy buena fama en el mundillo y empiezo a creer que muy bien merecida.

La ambientación: El estado mormón de Utah a mediados del siglo XIX.

Los personajes: Perros, es decir, guardianes de la Fe de Dios, que viajan de pueblo en pueblo resolviendo los problemas que pudieran existir en cada uno.



Sin duda, un western religioso no sería una de mis primeras elecciones para jugar al rol, pero creo que el juego merece al menos una oportunidad. El diseñador da a entender que una campaña de DitV se desarrolla de forma episódica, como una serie de televisión, en la que cada capítulo los Perros visitan una población y resuelven (o no) el problema.

Curiosamente, el juego incluye una mecánica para la creación de pueblos bastante específica, lo que facilita mucho la labor previa del DJ.

Por primera vez en mucho tiempo, he podido comprobar como sistema y ambientación encajan como un guante en un juego de rol. El núcleo de la mecánica se basa en una tirada masiva de dados por conflicto y luego en un proceso de "subo" y "veo" al estilo póker para resolver el resultado. Tiene buena pinta y resulta ingenioso, pero parecen necesarios una cantidad ingente de dados de 4, 6, 8 y 10 caras. Esta tarde me pasaré por Generación X.

También he notado que, al igual que otros juegos indies que he leído, se prohíbe a DJ tener una "solución" para la partida, aunque al menos parece tener algo más de control que en Trollbabe. Creo que otorgar más libertad a los jugadores enriquece mucho la partida y resultará más divertido al Máster, pero yo sigo teniéndole miedo a la improvisación.

Quisiera destacar que el objetivo del juego parece ser algo con el que yo llevo jugando cierto tiempo en mis campañas de La Leyenda de los Cinco Anillos y Unknown Armies: la toma de decisiones y sus consecuencias. Curiosamente, DitV prefiere omitir la responsabilidad que pudiera conllevar el poder, lo que permite a los jugadores actuar y opinar con absoluta sinceridad.

Este es uno de sus puntos fuertes, pero tanto su mecánica de resolución de conflictos como sus consejos de dirección son de lo mejor que he leído.

¿Lo malo? Pues que es una ambientación que no seduce facilmente y la necesidad de kilos de dados para jugar.

Sin embargo, no me cabe duda de que DitV puede ofrecer grandes sesiones divertidas a la par que inteligentes y, ¿por qué no?, polémicas.
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