24 de abril de 2008

Infinity the Game

Todo comenzó con un videojuego llamado Warhammer 40.000 Dawn of War: Dark Heresy. Yo había sido un jugador bastante aficionado al 40K y poder volver a jugar con mi horda de orkos reactivó una chispa olvidada tiempo atrás: los juegos de miniaturas.


Los juegos de miniaturas son, sin lugar a dudas, uno de los mayores sacacuartos del frikismo y los juegos de Games Workshop acabaron haciéndome desistir debido a su constante aumento de precios y la incomprensibilidad de sus reglas, que han ayudado a que una batalla amistosa se convierta en una hora de discusiones sin sentido. Sin embargo, el juego lo dejamos por dejadez, creo yo. Cambió la edición y no nos esforzamos demasiado en adaptarnos, pero tampoco permanecimos en la edición anterior; simplemente, lo dejamos.

Sin embargo, según avanzaba en mi campaña del Dawn of War, más ganas tenía de comandar de nuevo mis tropas. Al final, recordé que algunos de amigos ludópatas habían hablado de un juego nuevo llamado Infinity the Game. Hablaban de escaramuzas, de hackear robots, de camuflajes termoópticos... todo era atrayente, pero en ese momento no tenía la intención ni la moral de comenzar un nuevo juego de minis. Eso había cambiado.


Sin dudarlo, y tras informarme con un par de visitas a la página oficial y unos correos a mis expertos colegas, me decidí por tomar el control de un escuadrón de nómadas que sembrarán el caos entre los ejércitos enemigos. Tengo que admitir que lo he pillado con ganas y no sé cuánto me durará (porque si empieza muy fuerte puede acabar igual de rápido), pero de momento estoy disfrutando de lo lindo retomando el hobby de la pintura.


Y el juego, en teoría (porque aún no lo he probado) tiene muy buena pinta. Las batallas pueden estar formadas por una decena (y no cientas) de miniaturas, las reglas son sorprendentes y parecen rápidas y concisas. A ver si lo pruebo este fin de semana y lo critico a gusto.
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