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21 de agosto de 2008

Hablemos de rol: Contenders

Contenders es el segundo juego de rol que compré en pack (junto con el anteriormente comentado Piledrivers & Powerbombs) en Indie Press Revolution. Ambos juegos tienen un formato similar, están editados por Prince of Darkness Games y tienen una temática deportiva, pero si el anterior trataba de wrestling, Contenders gira en torno al mundo del boxeo. En él, cada jugador tomará el papel de un contendiente que intentará llegar a la cima sin sufrir demasiado.

El manual es un pequeño libreto de casi 50 páginas, con una tapa blanda que ilustra bastante bien el tono del juego: oscuro, sórdido, cruel y doloroso.
La sencilla mecánica de juego es tremendamente similar a la de Piledrivers & Powerbombs, pero no acaban ahí las similitudes. Ambos libros comparten una organización de capítulos casi idéntica. ¡Incluso la sección de una página de Playing the Game es exactamente igual en ambos juegos!
Sin embargo, hay que alabar la versatilidad del sistema, pues mientras que en la anterior ambientación ofrecía una temática de entretenimiento y espectáculo, en Contenders la temática es el dolor, y su contrapunto, la esperanza. La ciudad donde tiene lugar la acción del juego, The Desert City, es un mundo cruel, oscuro y desesperanzador, donde los recién llegados PJs tendrán que superar grandes penurias si quieren llegar al éxito profesional y personal.

Pasemos a la chicha. Cada contendiente tiene cuatro características básicas: Dolor, Esperanza, Dinero y Reputación. Las dos primeras actúan como contrapuestas, pues Dolor representa la desesperación, la ira y demás sentimientos negativos mientras que la Esperanza sirve de medidor para los sentimientos negativos. Al final del juego, una comparativa entre estas dos características determina si el personaje acaba bien o mal. Dinero representa, además de lo obvio, el tiempo y la energía para realizar tareas como entrenar o ayudar a tus amigos y familiares. Por último, la Reputación sirve para saber cómo de conocido es el contendiente y cuando alcanza una puntuación de 10 se acaba el juego.

Además de las características básicas, cada contendiente tiene cuatro Atributos de combate (Técnica, Poder, Cobertura y Condicionamiento) y una o más Conexiones, que son amigos o familia con la que mantienen una relación y de la cual tienen que ayudar de alguna manera (como un hermano drogadicto, un mentor anciano o una prometida endeudada).

Al igual que P&P, Contenders está estructurado en escenas con usos concretos, desde entrenamientos o ayudar a una conexión hasta concertar peleas ¡y las mismas peleas, por supuesto! Todas los conflictos se resuelven sacando un número de cartas de una baraja de póquer igual al atributo que use. El que obtenga más cartas rojas gana y el que haya obtenido el valor más alto narra la escena, al estilo de Primetime Adventures. Como podréis sospechar, mientras que en P&P la existencia de un máster es opcional, en Contenders esa figura desaparece por completo.

Contenders es un juego temáticamente opuesto a P&P, pero similar en su mecánica básica. Sencillo, oscuro y con posibilidades, que ha logrado interesarme por un mundo al que soy totalmente ajeno: el boxeo. Eso sí, si 20$ por 100 páginas me parecía mucho, 15$ por un juego de 40 páginas, con mecánicas que ya has leído anteriormente, me parece directamente un robo, aunque eso no significa que el libro quede cojo, ni mucho menos, que es absolutamente redondo. Es simplemente, una impresión.

Bueno, ahora tengo dos nuevos juegos de rol por probar, ¿alguien se anima?

4 de agosto de 2008

Pedido rolero acomplished

Ya he hecho mi pedido a Indie Press Revolution, la web donde compro casi todos los juegos de rol hippies, por motivo del regalo de cumpleaños de mis padres, que han decido darme dinero para "mis cosas".

En un principio, estaba decidido a comprarme el mastodonte de Burning Empires, pero según navegaba por la web de IPR, más me daba cuenta de que no tenía ninguna gana de leerme un tocho de reglas que probablemente jamás llevaría a la práctica.

Al final, me he decidido por tres manuales sencillitos y variados, que espero pueda disfrutar mientras los leo.

Y para mantener un poco la intriga, no voy a decir qué juegos son hasta que los tenga en mis manos, pero os adelanto que en esta entrada hay algunas pistas sobre los tres juegos.

Turururu, turururu...

30 de junio de 2008

¡Campeones! Y a mucha honra


Me gustaría hacer una pausa y comentar lo que ha sucedido las últimas semanas en España: la Eurocopa. Nunca he sido un gran aficionado al fúrbol y sigo sin comprender la afiliación de la afición (¡toma!) a determinados equipos nacionales, pero creo que la Selección Española merece algo distinto. Desde hace algunos años, siempre que juega la selección española de fútbol intento verla. Es un simple y sano deseo conjunto de que triunfen los nuestros y de disfrutar con ello. Y verla ganar esta Eurocopa ha sido una gozada.

Sin embargo, esta semana he oído en muchas ocasiones que somos todos unos borregos y, aunque no entiendo muy bien el significado de la expresión, me atrevería a decir que somos tan borregos como los que van a un concierto o a una discoteca (por poner ejemplos ajenos a mí). El fútbol no es ni mucho menos tan importante como la política, el trabajo o la misma vida personal. Y por eso casi toda España se ha volcado con ello. Porque es sólo un divertimento que nos ha alegrado la semana a muchos, nos ha hecho olvidar nuestras penas durante unas horas y nos ha hecho felices. Porque cuando la vida te va mal a veces necesitas una alegría para volver al camino. ¿Borregos? No, humanos.

Y mientras mis sentimientos de necesidad patriótica y espíritu antinaciones entrechocaban (ya que mientras no creo en las fronteras creo que para que un país crezca necesita un sano patriotismo) disfrute y sufrí disfrutando de un partido emocionante. A veces, no tiene que gustarte el fútbol ni tu nación. Ver a los veinte chavales más contentos del mundo tiene una felicidad contagiosa que puede hacerte ir a la cama con una sonrisa en la boca.

Y a ver si alguna vez conseguimos que la bandera española mole tanto como les mola la británica y la estadounidense a sus dueños. Y sí, punkis incluídos.

Es curioso cómo me parece haber escrito un post político cuando lo único de lo que he hablado es de fútbol. El deporte es lo que tiene. Que sólo es deporte.